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Northern Ballet - Victoria Sibson, Javier Torres and Zenaida Yanowsky in MacMillan's Las Hermanas

Javier Torres


Una entrevista de Mike Dixon
Traducción: Jesús R. Gamo


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Javier Torrres. Photo: Lisa Stonehouse

Una hora antes del comienzo de una función matinal, Javier Torres me recibe en el auditorio vacío del Gran Teatro de Leeds. Viste ropa cómoda y lleva un gorro de lana naranja. Sus grandes ojos oscuros son de expresión intensa pero, como siempre, su energía es relajada y amigable. Es el bailarín con mayor estatus dentro de las filas del Northern Ballet. Está a gusto en el lugar que ocupa. 

Cuando llegaste al Northern Ballet en Septiembre de 2010, ya habías sido bailarín principal con el Ballet Nacional de Cuba desde 1999. Al principio tuviste alguna dificultad para amoldar tu estilo al de esta compañía. ¿Cómo lidiaste con aquella situación?

Alicia Alonso creó la base del estilo cubano que es el que yo aprendí. Tuve maestros excelentes. Saben cómo hacer que luzcas como un danseur noble aunque se trabajan infinidad de detalles que deben enriquecer cada una de las interpretaciones. En el mundo latino, en general, se les requiere a los hombres masculinidad a la hora de abordar los papeles. En Cuba trabajan muy duro para conseguir eso. Pero también me enseñaron que el Príncipe de La Bella Durmiente tiene que tener algunos movimientos delicados en las muñecas y los dedos para poder transmitir el estilo del danseur noble. Yo todavía trabajo como bailarín invitado en Cuba. Me fui de allí de forma amigable. Alicia siempre me invita al Festival Internacional de La Habana. Una de las frustraciones mayores para muchos de los bailarines cubanos que trabajan en el extranjero es la dificultad para volver a Cuba debido a las circunstancias políticas o personales que a menudo se imponen. Yo vuelvo en calidad de bailarín principal de la compañía y todavía tengo mi público allí. Intento llevar algo diferente cada vez que voy: el dúo de Cleopatra de David Nixon junto a Martha Leebolt; Little Monsters de Demis Volpi o dúos junto a Lucia Solari de las piezas de Neumeier Otelo y As you Like It entre otras muchas. Tardé dos o tres años en acostumbrarme al repertorio y el estilo del Northern Ballet. Fue culpa mía porque seguía haciendo las cosas a la forma cubana. En Cuba bailamos mucho pero no vemos más allá de la burbuja en la que vivimos. La hora de comer y el tiempo libre no existen. La danza es nuestra pasión. En Europa occidental y Estados Unidos, la danza es más un negocio con las reglas apropiadas. Yo estuve un poco descolocado con el nuevo repertorio. Sentía que estaba listo para interpretar papeles dramáticos pero David tenía una compañía con un estilo ya establecido y yo parecía no encajar. 

¿Cómo cambió la situación?

Me pregunté a mí mismo por lo que realmente quería y me di cuenta de que el Northern Ballet era mi compañía. En Cuba yo era reconocido por mis habilidades para la actuación y nunca me centraba en las cuestiones relacionadas con las piruetas o los grandes saltos. Cuando me di cuenta de que estaba en el lugar adecuado, aquí, en Leeds, empecé a estar más feliz y mejoré como bailarín. Usé lo que ya tenía y trabajé duro para incorporar nuevas cosas. Mi relación con David Nixon ha pasado por malos momentos, fases duras en las que no estábamos contentos el uno con el otro. Pero él siempre ha sido muy paciente y me ha dado oportunidades de cambio y desarrollo. Sin su ayuda, no estaría donde estoy ahora. Nadie más me abrió las puertas, ni el Royal Ballet, ni el English National y el Ballet de Escocia no podía. Siempre estaré agradecido a David porque necesitaba irme de Cuba cuando me marché, sentía que era importante hacerlo a nivel artístico y personal. Él me cambió la vida. 

¿Y qué tal te has adaptado a vivir en Leeds?

¡Ahora soy un hombre de Yorkshire! Acabo de comprarme una casa cerca de Castleford que está a veinte minutos en coche del trabajo. Es de obra nueva y tiene cuatro habitaciones, tres baños, un jardín grande y aparcamiento para mi Mercedes. Es mi casa en Inglaterra. Me encanta Leeds. Es una ciudad maravillosa. Es como Londres pero más compacta y puedes encontrar todo lo que necesites. Los restaurantes son muy buenos. Me encanta el confit de pato de la Brasserie Blanc. 


¿Cuáles fueron los papeles que te hicieron darte cuenta de que tu estilo interpretativo había cambiado?

Mi primer papel fue en El Lago de los Cisnes de David Nixon y fue un shock, era absolutamente diferente a todo lo había hecho hasta ese momento. Cuando el ballet se repuso, me di cuenta de que la segunda vez hice el papel principal mucho mejor. Cuando Cathy Marston creó el rol de Rochester en Jane Eyre, me dio mucha libertad para intervenir en el proceso: trajo textos sobre el personaje y, al mismo tiempo, me dio espacio para explorar y dejar mi impronta. Pero el papel que realmente me hizo ser consciente fue Julio César en Cleopatra, un hombre mayor, autoritario, con un ataque epiléptico en una de las escenas: fue un auténtico revulsivo y yo todavía estaba acostumbrándome al cambio de clima (pasé de los más de treinta grados de La Habana a los menos de diez de Leeds). Le demostré a David que podía defender los papeles que él quería que yo hiciera. 

También creaste a dos villanos sobresalientes en las obras 1984 de Watkins y Romeo y Julieta de Maillot. 

Odié el proceso de montar Romeo y Julieta con el equipo de Maillot pero me encantó el papel de Tibaldo y la coreografía es fascinante. La compañía lució fantástica bailando en un estilo totalmente diferente. 


Cuéntame algo sobre tu experiencia bailando uno de los papeles principales de Gloria de MacMillan.

La experiencia en Gloria fue una auténtica revelación. Fue mi primer encuentro con el trabajo de MacMillan. Diana Curry y Antony Dowson fueron los encargados de enseñarnos la pieza y el proceso fue una gran inspiración. La mejor parte fue poder ser testigo de la convicción y amor que tenían por lo que hacían y todo el esfuerzo que ponen para que los montajes sean lo más parecidos a la versión original, sin que se pierda ningún detalle. Que Antoinette Brooks-Daw fuera mi pareja fue otra experiencia fantástica. Ella es la bailarina perfecta, ejecuta todo con precisión absoluta. Nos llevamos muy bien y me encantó trabajar con ella. Nos esforzamos mucho, desde el primer ensayo, en trasladar al escenario la esencia y significado del ballet tal y como nos lo estaban enseñando. La función en la Royal Opera House de Londres fue un sueño hecho realidad. Atesoraré el recuerdo de esa velada para el resto de mi vida. Pude bailar en el Covent Garden y demostrar al público londinense y a los amantes del ballet que el Northern Ballet, como otras compañías, es suficientemente bueno para brillar interpretando el repertorio del Royal Ballet. La crítica opinó que le habíamos dado algo especial a aquellos ballets, especialmente a Gloria. 

En el papel del Hombre en Las Hermanas de MacMillan, fuiste la encarnación del peor machismo…

Estudié la obra de Lorca en Cuba y también la leí en inglés. Bailé el mismo rol en la versión de La Casa de Bernarda Alba de Iván Tenorio así que es un papel al que le tengo cariño. La semana que viene volveré a bailarlo junto a Zenaida Yanowsky. Hemos sido muy abiertos entre nosotros desde el primer ensayo. La última vez que ella lo bailó fue hace cinco años pero enseguida empezó a recordar detalles como que tenía que interpretar el papel como si fuera una persona de menor estatura (ella es bastante alta) y estamos encontrando formas de llevarlo a nuestro terreno. Zenaida es muy natural y tiene los pies en la tierra. 

El Northern Ballet es una compañía potente. Los bailarines de los rangos medios se intercambian los papeles. ¿Crees en las compañías tipo ensemble, sin rangos?

No, no funcionan. Sólo se puede hablar de ensemble cuando cada uno de los bailarines de la compañía puede interpretar los primeros papeles. Una compañía de ballet siempre es una pirámide y necesita diferentes rangos y que todo el mundo entienda el funcionamiento. No hay que destruir los sueños de los bailarines, es necesario que puedan aspirar a algo y conseguir un grado más alto es una parte de conseguir tus sueños y ambiciones. Es un camino difícil pero te empuja a ser mejor bailarín. Para ser un buen bailarín del cuerpo de baile, por ejemplo, es necesario que seas muy consciente del resto de los bailarines que te rodean y se necesitan unas habilidades muy concretas. 

¿Cuáles son tus planes para el futuro?

Estoy estudiando un grado en Dirección de Empresas y Liderazgo porque quiero aplicar esas habilidades a las artes. Tengo la ambición de llegar a ser director artístico y quiero aportar algo a ese sector porque me he encontrado con muchos bueno líderes artísticos durante mi carrera. Como bailarín, me doy cuenta de que el liderazgo es importante. Siento que tengo un papel importante para el futuro y mis aspiraciones son muy grandes.