Entrevista_Jorge_Crecis


Jorge Crecis. Foto: Jesús Robisco
Jorge Crecis

¿Cómo surgió el proyecto? En 2004, trabajaba con una compañía belga que hizo una gira muy larga por el norte de África y Egipto. El año siguiente, trabajaba con Candoco, y fuimos a varios festivales del norte de África y Oriente Medio. Comencé a desarrollar una relación muy orgánica con estos festivales. El año pasado, después de diez años viajando a la zona, me di cuenta de que tenía que tomar el siguiente paso. Así que hablé con el British Council- una organización que desarrolla las relaciones culturales entre el Reino Unido y países extranjeros- ya que no había programas de formación profesional en estos países- sólo había uno en Egipto, que cerrará este año. Les propuse la creación de un curso profesional- no un curso de dos semanas, sino algo continuo, que ocurriera cada tres meses durante tres años con un grupo selecto de bailarines de los países de la zona. En agosto de 2014, el British Council financió el programa piloto, y me reuní por primera vez en Jordania con la productora Dina Abu Hamdan, dos otros coreógrafos- Samar Haddad King, de Palestina, Taufiq Izzediou, de Marruecos, y diez bailarines de distintos países árabes.

¿Cuál es el propósito de min tala? Nos dimos cuenta de que lo que realmente teníamos que hacer era crear una compañía de danza, porque en estos países hay gente que necesita bailar, que necesita expresarse, y gente que quiere verlo. Además, se tenía que crear un producto artístico de buena calidad, para ser mostrado al mundo. Pero sobre todo es sobre la conexión humana. Durante los primeros diez días que pasamos en Jordania, la conexión fue brutal. Los bailarines estaban tan impresionados- se tocaban y se decían: “Soy de Egipto, tú eres del Líbano, y aquí estamos en Jordania bailando juntos!” En el mundo árabe eso es muy significativo, porque tienen enormes barreras de comunicación. Sentimos que no podíamos perder esa conexión, que habíamos creado algo maravilloso que era necesario para el mundo.

¿Cómo es la escena de la danza actual en el mundo árabe? Tengo que decir que la situación es muy, muy compleja. Todo cambia muy rápido. No puedo decir que hay mucha danza o poca danza, porque las cosas cambian en un abrir y cerrar de ojos. Hay festivales, y mucha gente haciendo cosas- pero todo es muy inestable y no hay continuidad. Eso es algo que también se propone min tala. Al menos nuestros diez bailarines saben que hay algo que definitivamente ocurrirá.

¿Cómo puede la danza romper barreras en el mundo árabe? Uno de los primeros problemas es la movilidad. Si tienes un pasaporte libanés, no puedes cruzar la frontera israelí. Si tienes pasaporte marroquí es muy difícil entrar a Egipto. Así que al tener una compañía internacional como nosotros respaldándoles, será más fácil que los bailarines obtengan visados. El segundo problema es económico- es cuatro veces más barato volar desde Londres a Marruecos que desde Palestina a Marruecos, y es la misma distancia. Gracias al British Council y a la Organización Española por la Cooperación, podemos cubrir los gastos de desplazamientos de los bailarines.

¿Y la barreras sociales o culturales? Hay una gran barrera cultural. Hay grandes problemas sociales y de comunicación entre estos países. Las mujeres se enfrentan a una gran barrera; la identidad de género también es un problema y la homosexualidad es ilegal en muchos de estos países. Pero para nosotros es muy importante no hacer víctimas a la gente que vive allí. Trabajamos con gente que proviene de distintas culturas, pero no son víctimas. Enfatizamos la idea de crear arte de alta calidad. Estas barreras existen, pero los medios de comunicación han creado una visión muy negativa y violenta del mundo árabe, y para nosotros es muy importante mostrar al mundo que estos bailarines y sus culturas también están llenas de belleza, sensitividad y humanidad.

Háblame sobre los bailarines de min tala. ¿De dónde son? ¿Qué significa la compañía para ellos? Tenemos bailarines de Palestina, Egipto, Jordania, el Líbano, Marruecos y Sudán. Una de nuestras bailarinas me escribió para decirme: “Toda la gente que he conocido en min tala, y la gente a la que he enseñado durante los talleres, me han llenado todos de una energía positiva, y me sentí alzada a un nuevo estado como humana y bailarina...min tala me ha enseñado que no estoy sola, que hay mucha gente en esta zona que ama la danza como yo lo hago. Juntos nos alzamos a un lugar más alto.” Oír cosas como ésta, cada día, hace que te sientas muy completo.

¿Suelen venir de zonas conflictivas? Los palestinos sí, viven en una zona de conflicto. Mohammed, que vive en Marrakech, está muy aislado a nivel cultural. Las chicas del Líbano, sin embargo, han sido expuestas a mucha más danza, y han trabajado en varias compañías. Abdul Hadi, de Jordania, viene de un sitio donde la cultura no existe. Tiene 24 años, y hace tres años construyó su propio estudio. No le costó nada- lo consiguió todo a cambio de favores. El estudio ahora tiene mucha actividad, con 500-600 personas utilizándolo cada mes, y está planeando construir otro en el desierto, a partir de materiales reciclados. Es muy conmovedor e impresionante ver la motivación que tienen estos bailarines. Construyen un estudio prácticamente de la nada.

Habiendo trabajado con bailarines palestinos, ¿cómo describirías la escena de la danza actual en Palestina? Está muy viva- ocurren muchas cosas, y tienen influencias externas de varios proyectos de compañías belgas y noruegas que se desarrollan ahí. Sus bailarines están expuestos a muchas influencias, pero todo está muy fragmentado. La calidad es increíble- su calidad humana es maravillosa, y hay bailarines increíbles que se han formado en el extranjero y han vuelto. Por ejemplo, tenemos a Ayman Safiah, que se formó en la escuela de la Rambert, en el Reino Unido, y luego volvió a Palestina y dice que no se marchará, ya que hay mucho que hacer ahí. Así que cada vez ocurren más cosas, y realmente necesitamos apoyo para ayudar a que crezca. Nos sentimos muy agradecidos hacia las organizaciones que nos financian- el British Council, o la Fundación Kattan. Tenemos una campaña de crowdfunding para donantes individuales, ya que los gobiernos de estos países no tienen infraestructuras para apoyar este tipo de proyecto.

¿Trabaja actualmente la compañía en una producción? ¿Irá de gira por Europa? Samar y yo co-coreografiaremos una producción en diciembre, en Jordania y Marruecos, basándonos en la investigación que hemos llevado a cabo hasta ahora, y el tema será las fronteras. Durante nuestra primera temporada, no iremos de gira por Europa, ya que la idea es utilizar toda nuestra energía y recursos para desarrollar la danza contemporánea en el mundo árabe. En nuestra segunda temporada, que comenzará en enero de 2017, iremos al extranjero.


© Danza Europa y Américas no. 067 - Octubre 2015