Entrevista - Laura Morera

El Royal Ballet - Laura Morera y Kevin Emerton en The Age of Anxiety de Liam Scarlett. Foto: Emma Kauldhar por cortesía de la ROH
Laura Morera


DEBORAH WEISS conoce a la bailarina principal del Royal Ballet
Esta noche bailarás el Hada del Azúcar: ¿Cómo te sientes?
Con el Hada del Azúcar- es extraño, pero me pongo muy nerviosa. Entras y haces la entrada y normalmente veo todos los divertimentos, y llega un punto en el que se me van todas las fuerzas y quiero salir corriendo, ¡en serio! Pienso: ¡no vale la pena! Luego se abren las puertas, pongo un pie en escena y todo sale absolutamente bien. Quizás es el tener que esperar. Como sabes, no hago muchos de los clásicos, así que nunca he tenido la oportunidad de hacer una Aurora de duración completa, o un Lago de los Cisnes. He hecho Onegin y Manon, pero es distinto porque ahí lo que te guía son las emociones. Me encanta el Hada del Azúcar, quizás porque es el único clásico que he hecho. Cuando llego y comienza la música, me siento privilegiada. No puedo creer que la orquesta esté tocando para que yo baile- ¡y tocando esa partitura maravillosa! No me molesta que no pueda esconderme detrás de nada- lo que ves es lo que hay- porque he trabajado mucho para hacer que la variación sea mía, en vez de ser como otra persona. Lesley Collier siempre nos dice: “Dejad de intentar ser bailarinas. Sed vosotras mismas.” Así que es un trabajo que está en construcción constante. No he hecho muchos de esos papeles, y cierto director me dijo que no me veía en este tipo de papel clásico (eso fue cuando era lo suficientemente joven para realmente bailar todo este tipo de cosa…)

El Royal Ballet - Laura Morera en The Two Pigeons de Ashton.
Foto: Emma Kauldhar por cortesía de la ROH


¡Pero todavía las puedes bailar!
¡Sí! (Muchas carcajadas) ¡Puedo! En mi cuerpo, tengo que decir, me siento bien, pero creo que estaba intentando hablar el idioma tan correctamente que me olvidé de quién era. Cuando estás en una institución es difícil mantener tu identidad, pero Lesley me ha dado cosas con las que trabajar y tengo muchas ganas de llegar a otro nivel. Es un reto y espero que pueda ofrecer algo distinto.

Fuiste a la Escuela del Royal Ballet desde los 11 años. Háblame sobre eso.
Me apena bastante que la gente diga que no hay bailarines británicos y todo eso. Yo me siento británica, completamente británica. No soy para nada una bailarina de estilo español. Por supuesto que hay cualidades españolas en mí, porque nací en España, pero me formé completamente en Inglaterra y tengo que decir que cuando voy a otros países con la compañía de mi marido e impartimos clase, siempre nos centramos en el estilo de Ashton porque es con lo que he crecido. Y es el mejor estilo, porque une el arte y la técnica, a través de la flexibilidad del cuerpo, la rapidez de los pies, los contrastes que hacen que sea un arte, en vez de una serie de pasos. A lo largo de mi carrera he luchado mucho con el “ser distinta”. Toqué fondo hace un tiempo. Sentía que ya no sabía quién era. Siempre intentaba ser algo que no era. Sentía presión por conformarme. Si no te dan ciertos papeles por esto o por lo otro, comienzas a perderte, a perder la razón por la que fuiste escogida en primer lugar. Así que fui a cierto lugar en Tailandia, y me cambió completamente, y comencé a sentirme cómoda conmigo misma. Fue hace seis años. Además de esto, el fallecimiento de mi padre hace un año me hizo darme cuenta de que ser distinta es algo bueno. Si doy clase o hago de coach, sé que está bien informar, pero no puedes perder la esencia de quién o qué eres.


El Royal Ballet - Laura Morera y Ryoichi Hirano en Don Quixote.
Foto: Emma Kauldhar por cortesía de la ROH


Seis años no es mucho tiempo. ¿Quieres decir que llevabas mucho tiempo intentando encajar?
Sí, probablemente desde que llegué a White Lodge. Hay cosas que simplemente no puedes cambiar de ti misma, y me siento agradecida de cada cosa que me han dado. Con esto no intento ofenderles, para nada. Sabían cómo era yo, pero intentaron meterme en un paquete que era imposible de alcanzar- a través de intentar cambiarme físicamente. No puedes proyectar nada- hasta el punto en el que sentí que o cambiaba esto, o me rendía. Pero me gustaba demasiado, incluso aunque estuviera tan baja de moral. Tuve mucha suerte de encontrar este lugar. Fue un completo cambio, y la gente se dio cuenta. Mi padre era mi mayor fan. Él simplemente lo vivía; le encantaba. No tenía nada que ver con la danza: era fan de la ópera. Falleció muy repentinamente. Nada bueno ha venido de su partida excepto que sentí que todo el miedo se había ido, que el positivismo que él sentía hacia mí se había transferido a mi persona. Ahora salgo, y no siento miedo- él sigue conmigo. Me di cuenta en Onegin, Fille, Las Dos Palomas y Viscera. La prensa reaccionó y creo que es porque me había encontrado a mí misma.

Háblame sobre bailar a la Joven Gitana en Las Dos Palomas.
Con Las Dos Palomas, fue Vadim Muntagirov el que es estaba muy relajado. Nunca habíamos hecho una pasada, ni siquiera una en el estudio. Yo sabía lo que quería hacer con el personaje; no pensé mucho en los pasos, así que cuando llegamos al ensayo pre-general e hicimos una pasada con la orquesta, ¡estaba exhausta! Cuando llegamos al segundo acto, Vadim me preguntó si estaba bien. Normalmente bromeamos mucho, ¡pero esta vez no bromeé nada! En la primera función, sabía de lo que se trataba así que pude disfrutarlo. Son pasos difíciles, pero tienes todo el escenario para soltarte.


El Royal Ballet - Laura Morera y Ryoichi Hirano en Emeralds de Balanchine.
Foto: Emma Kauldhar por cortesía de la ROH


¿Fue lo que bailaste en tu graduación del Royal Ballet School en 1995?
¡Sí! En verdad es como un ciclo completo, hace 20 años. Y cuando fui a la prueba de vestuario, sacaron el mismo traje, porque la compañía no ha vuelto a hacer el ballet. Fue muy extraño. Una de las cosas que hicimos fue ver antiguos videos de Las Dos Palomas. Christopher Carr dijo: “Tengo un video de tu función de graduación. ¿Quieres verlo?” Y dije inmediatamente: “¡No!” ¡No quería verme hace 20 años! De lo que más me di cuenta- a parte de estar mucho más cómoda en el escenario, era del hecho de que pensaba mucho más en los demás que en mí misma. Se trata de cómo reaccionas a esta persona o cuál es tu lugar en el campamento gitano. Yo lo encontré como por instinto.

¿Qué me dices sobre la química entre Vadim y tú en La Fille?
¡Fue una sorpresa! Ya que él había estado lesionado, no pudimos ensayar mucho juntos. No fue sino unos días antes que todo cogió forma. Donald MacLeary ensayó a Vadim y fue fantástico para él, porque se trataba de sacar el príncipe que lleva dentro, esa presencia natural que tiene, y hacerle más terrenal, más campesino. Y él lo asumió. Es como una esponja. Es un partenaire increíble, un trabajador duro, y nos llevamos muy bien. Esto sólo lo vi en la función, porque ensayamos poquísimo, pero tiene tal honestidad en el escenario. Es un hombre largo, alto, súper elegante y yo soy como una bala de fuego, pero funcionó. Es un artista increíble y una persona preciosa. La gente dice constantemente que no hay parejas de verdad en el Royal Ballet, pero creo que no han visto a algunas de las grandes parejas que tienen delante. Espero que podamos volver a trabajar juntos, sólo para ver a dónde podemos llegar.


El Royal Ballet - Laura Morera en Manon de MacMillan.
Foto: Emma Kauldhar por cortesía de la ROH


Háblame sobre trabajar con Carlos Acosta en Carmen.
He querido hacer Carmen desde hacía mucho tiempo. Era un personaje que quería explorar. Liam Scarlett, con quien he trabajado mucho, hizo una Carmen para el Ballet Nacional de Noruega, y al principio, hubo conversaciones sobre para que yo fuera allá a hacerlo. Pero no funcionó, aunque fui a verlo, y cuando lo hacía no podía sino pensar en lo que haría con el papel. Cuando la hicieron aquí, se suponía que ni siquiera estaría en el ballet. Luego Natalia Osipova se lesionó y me llamaron. Mi elenco era con Federico (Bonelli) y Carlos en los papeles de Don José y Escamillo, respectivamente. Con este elenco, no puede salir mal. En esta producción, Escamillo es puro sexo y Carlos es un intérprete innato del papel. Sí cambian de papeles y creo que todo el mundo tiene su opinión sobre cuál de los papeles siente mejor a quién, pero vi a Fede cuando grabamos el ballet, bailando Escamillo, ¡y yo le gritaba al monitor! Tiene un tipo de sex appeal italiano muy especial. Es alguien a quien conozco bien, y él no es así, es muy buen chico- pensé, ¡me encanta! Interpretaba a un papel contrario a su personalidad. Por supuesto que es sexi y guapo, pero cada vez lo hace mejor y mejor. Así que en cuanto al proceso de Carmen: yo entré más tarde que los demás, y gran parte ya había sido coreografiada. Disfruté trabajando con el asistente de Carlos, Iván Gil-Orteha. Se trataba de descubrir quién era Carmen: hablé con Carlos sobre ello, quería intentar darle más niveles que como quizás la plantearon al principio. Me tenía que gustar- no quería hacerla una mujer mala, que tiene sexo: no te quiero, ahora te quiero- eso no es interesante. Tiene que haber una razón por la que es como es. Para mí, es una superviviente. Por aquél entonces, las mujeres tenían que conformarse, tenían que casarse, y ella no quiere nada de eso- es un alma libre. Tiene una sexualidad tan abierta. Quizás la gente piensa que ese es mi tipo de personaje, pero en la vida real, ¡no soy así! (Acaba de cumplir dos décadas junto a su marido, Justin Meissner). Así que eso es lo que intentamos hacer- especialmente con Fede, que la historia fuera completa, que tuviera sentido. Sé que los críticos fueron muy duros. Creo que salta muy rápido de una cosa a la otra, lo que hace que nosotros, como intérpretes, tengamos que mostrar un gran rango de emociones en dos segundos. Carlos es una muy buena persona con la que trabajar- todos querían ‘hacerlo bien’ para él. Sé que estaba contento con como retraté el personaje, así que siento que puedo estar orgullosa de ello. El coreógrafo estaba contento, y, al fin y al cabo, sólo somos sus instrumentos. Podemos tener nuestra interpretación, pero al final es su visión, no la nuestra. Creo que Carlos sería el primero en admitir que no todo funcionó, pero lo que creo que fue interesante de su último discurso es que le dijo a los jóvenes- no tengáis miedo de cometer errores. Sabe que está aprendiendo, pero le dieron esta oportunidad y tuvo que tomarla. Es un hombre que sigue aprendiendo y no es arrogante en ningún sentido.

¿Lees las críticas?
Creo que cuando estaba más insegura, me obsesioné con leer cosas sobre mí- probablemente buscaba apoyo. Luego tomé la decisión de parar porque la cosa se me estaba saliendo de las manos. Sin embargo, ahora creo que es importante leer a los críticos, porque aunque sé que sólo es una voz, a veces pienso: “Bueno, pensé que hice eso, ¿pero se habrá dado cuenta el público?” Luego, por supuesto, cuando son buenas- ¡es maravilloso! La opinión de todo el mundo cuenta. Nunca bloqueo la de nadie, aunque sean malas, porque si así es como se sintieron, ¿por qué fue? ¿Estoy de acuerdo? ¿Tengo que cambiar algo? A veces puedes escuchar las críticas de alguien y pensar, sí, lo entiendo completamente.


El Royal Ballet - Laura Morera y Steven McRae en The Age of Anxiety de Liam Scarlett.
Foto: Emma Kauldhar por cortesía de la ROH


¿En qué trabajas en estos momentos?
En el nuevo Frankenstein de Liam Scarlett. Alguna gente con la que he trabajado me ha dicho lo que piensan de mí a nivel artístico y dramático, pero esto no se ha visto reflejado en el reparto. Pero Liam es un hombre que cumple sus palabras. Las sigue a pie de letra y su trabajo me ha liberado. Coreografía en el estilo en el que yo me formé: una interpretación muy natural, sin darte cuenta de cuándo estás sobre la punta o no; el uso del torso, la musicalidad afilada que es una parte tan grande de su trabajo.

¿Qué sientes sobre tu nominación a los Premios Nacionales de Danza?
Estoy muy contenta sobre ello. Soy una jugadora de equipo, pero aún así, aunque seas la protagonista, siempre se trata de tu partenaire, sobre todo el equipo que hace que sea una buena función. Me siento afortunada porque los críticos y el público han sido muy buenos conmigo- pienso que me entienden y eso es lo que me encanta de este país. Nunca pensé que estaría nominada. Si no te toca la noche del estreno, los críticos nunca te ven. Fue genial que me reconocieran por una obra nacional (La Fille mal gardée), con ese estilo. Me siento halagada, honrada, y no tomo las cosas por sentado.


Desde que se publicara esta entrevista, Laura ganó el Premio Nacional de Danza- Categoría Mejor Intérprete Femenina (Clásico) por su retrato de Lise en La Fille mal gardée de Ashton. Fue entregada el premio en The Place, Londres, el 25 de enero de 2016.