Criticias Gala CND Maya

 Compania Nacional de Danza - Cristina Casa y Lucie Barthélemy en Don Quijote. Foto: Carlos Quezada.
Companía Nacional de Danza - Teatro Zarzuela, Madrid
Gala Maya Plisetskaya

La Compañía Nacional de Danza ha rendido homenaje a la bailarina rusa Maya Plisetskaya (que fue también directora de la agrupación entre 1987 y 1990, cuando era el Ballet del Teatro Lírico Nacional de la Zarzuela) con una gala celebrada en el madrileño Teatro de la Zarzuela.

Tras la pieza In the Night de Jerome Robbins, pudimos disfrutar del estreno absoluto de Hasta Siempre, una pieza de danza contemporánea creada por Sharon Fridman para la compañía y que supone la primera colaboración entre el creador israelí afincado en Madrid y la agrupación nacional. Para esta ocasión, Fridman eligió desarrollar un trabajo anterior, su exitosa pieza Hasta Dónde (2011), multiplicando el dúo original de tal forma que cinco parejas interpretaron diferentes partes del material coreográfico. Mattia Russo y Antonio De Rosa, vestidos con trajes oscuros, permanecieron en un primer plano mientras las otras parejas, de blanco, bailaron al fondo sugiriendo un eco o multiplicidad de planos. Los bailarines de la CND parecieron cómodos en el lenguaje de estilo contact de este coreógrafo aunque no consiguieron transmitir esa sensación de riesgo, de estar al límite, que los intérpretes de la compañía de Fridman han sabido comunicar tan bien a lo largo de estos años de trabajo constante. En cualquier caso, fue una ocasión estupenda para que los espectadores pudieran disfrutar también de un estilo de danza más contemporánea y, a juzgar por los aplausos, les gustó.

 

También pudimos ver las piezas de Martínez, Raymonda Divertimento y  Don Quijote (extractos de los actos I y III). El cuerpo de baile de la agrupación ha ganado muchísimo en los últimos tiempos a la hora de abordar el trabajo clásico (tienen mayor unidad estilística y solidez) y eso ha hecho que Raymonda Divertimento, especialmente las secciones de los hombres de la coda, luzca con más brillo. El entusiasmo del Quijote fue, en teoría, buena elección para cerrar la gala pero la realidad es que para ese momento el público (y algunos de los bailarines) estaban demasiado cansados como para entregarse con plenitud al fervor cervantino.

La velada se completó con variaciones y pasos a dos en los que Plisetskaya dejara su impronta mítica como bailarina. Destacaron el del Cisne Negro, con una enigmática Haruhi Otani acompañada de Yanier Gómez y su suavidad al aterrizar los tours en l’air; la elegancia de Cristina Casa y Alessandro Riga en la escena del balcón de Romeo y Julieta; la vivacidad de la Kitry de Yae Gee Park o la Laurencia de Helena Balla que demostró que tiene alma para ser una solista muy expresiva.

Uno de los momentos más emocionantes de la gala vino con Polvo Eres… del recientemente fallecido Juan Carlos Santamaría. Aída Badía, que bailó con su compañía –Santamaría Compañía de Danza-, se entregó plenamente a esta pieza sobria y elegante interpretada con el Stabat Mater de Pergolesi y Erez Ilan la acompañó con una sensibilidad conmovedora.

Jesús R. Gamo