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 Despertares - la Gala.  

 

Despertares

JESSICA TEAGUE queda impresionada por el trabajo de los hermanos Hernández en Méjico


En tan solo cinco años desde su concepción, Despertares se ha convertido en la gala de danza más grande del mundo. En esta edición, con diez mil espectadores en la ciudad de Méjico, este espectáculo ha conseguido lo que muchas compañías llevan años intentando, romper con el estigma elitista asociado al ballet y generar una nueva generación de fans para la danza. Ideada y dirigida por Isaac Hernández, el primer mejicano en conseguir un lugar destacado en el panorama del ballet internacional y ascender a la categoría de bailarín principal con el English National Ballet, esta gala es sólo una parte de un esfuerzo mayor para hacer que el arte sea más accesible en su país de origen. Junto a su hermano Esteban Hernández, ha abierto la primera escuela de ballet gratuita de Méjico donde se puede estudiar aunque no se cuente con medios económicos. Este proyecto está creciendo con rapidez y actualmente se encarga de la educación de 250 alumnos. 

Foto por cortesía Despertares

En Méjico el 68% de la población está por debajo de los 35 años y Despertares y la escuela gratuita se centran en inspirar a los jóvenes para que confíen en que pueden tener una carrera digna y exitosa en las industrias creativas. “Estamos viviendo un momento crítico en Méjico, con una realidad que no podemos ignorar”, explica la productora ejecutiva de Despertares, Emilia Hernández. “Se le dice a los jóvenes que tienen que ganar dinero para sobrevivir así que acaban haciendo trabajos que no les gustan. La gente que se ve abocada a hacer cosas que no ama está infeliz y entonces aumentan las posibilidades de que acaben involucrados en realidades relacionadas con el narcotráfico y la violencia. Queremos que puedan confiar en que pueden hacer del arte su trabajo, del arte o de cualquier otra pasión que tengan.” El objetivo final es crear en Méjico un sector cultural más sostenible. “Se necesitan los dos proyectos para que funcione, si Despertares es capaz de congregar a un público entusiasta, los estudiantes de la escuela tienen más oportunidades de tener un trabajo dentro de la danza.” Y todo esto no son sólo palabras: en menos de cinco años el proyecto ha crecido de forma impresionante. A la gala del año pasado asistieron 8000 personas, un 72% de ellas nunca había visto ballet antes, y la escuela tiene una lista de espera de 700 niños. 

Como mejicano de orígenes humildes, la historia de Isaac Hernández ha ayudado a darle impacto a su proyecto. “Isaac es alguien en quien inspirarse porque se ha construido a sí mismo. Además está proyectando una imagen muy positiva de Méjico en lugares en los que no estamos demasiado bien valorados”, explica uno de los estudiantes de danza. Criado en una familia de once hermanos, Hernández estudió en el patio de su casa en Guadalajara en una barra que fabricó su padre Héctor. Sin apoyo de ninguna institución ni demasiado dinero, Isaac consiguió desarrollar una carrera internacional que incluye contratos con el Ballet de San Francisco y el American Ballet Theatre y puestos de bailarín principal con el Ballet Nacional de Holanda y el English National Ballet. Su hermano menor Esteban es una joven promesa del Ballet de San Francisco. 

Los hermanos abrieron su primera escuela gratuita en 2013 y ya tienen tres filiales en diferentes lugares de la región de Guadalajara. Se escoge a los estudiantes a través de una audición. “La prueba marca el nivel, queremos estudiantes que tengan interés de verdad y potencial, es un entrenamiento serio, no algo que hacer para llenar el tiempo”, dice Emilia Hernández. Los alumnos vienen de familias de clase trabajadora con escasos ingresos de los alrededores. El año pasado un orfanato de la zona llevó a un grupo de niños y ocho de ellos fueron aceptados en el programa educativo. La plantilla de profesores locales está liderada por Héctor Hernández y se complementa con clases magistrales de Isaac, Esteban y sus compañeros del mundo del ballet que hacen visitas frecuentes durante el año. 

Amir Guetta y Hemda Ben Zvi. Foto: Casey Herd

El impacto de la escuela y la gala ya ha comenzado a hacer mella en diferentes facetas de la sociedad mejicana: “Hemos visto cómo ha cambiado la vida de algunos padres desde que sus hijos entraron en la escuela”, dice un profesor. En una cultura en la que el machismo está muy presente, es significativo ver cómo los hermanos Hernández se han convertido en un modelo. “Han conseguido propiciar un cambio en áreas en las que las visiones tradicionales de género todavía están muy presentes. De repente, está bien si tu hijo quiere ser como Isaac o Esteban Hernández”, comenta Tamara Rojo, directora del ENB. Cuando el embajador de los Estados Unidos en Méjico solicitó una entrada para la gala y una visita por el backstage demostró que el poder del arte puede construir puentes cuando los políticos quieren levantar muros. 

El punto álgido de todo este proyecto es la noche de la gala que este año se celebró en el Auditorio Nacional, un espacio inmenso, el tipo de lugar en el que estarían programadas Beyoncé o Madonna. Para un evento de ballet, vender todas las entradas en ese teatro es algo sin precedentes. “Sabíamos que teníamos que traer el ballet a este auditorio para atraer a los jóvenes”, dice Hernández. Se han colocado grandes pantallas a ambos lados del escenario para proyectar primeros planos de la función de tal forma que los que están sentados más lejos puedan disfrutar también de la expresión de los bailarines y otros detalles de las piezas. “Realmente se trata de mostrar el arte de la danza en las mejores condiciones posibles y a tanta gente como podamos. Todos deberíamos tratar de mostrar nuestro arte, especialmente a gente que no tiene la oportunidad de ir al teatro”, comenta Streeter. 

El programa de la gala fue perfecto, con una muestra muy diversa de diferentes estilos de danza. Con 27 bailarines provenientes de 13 compañías diferentes, el mundo del teatro musical y de la escena independiente, hubo cosas para todos los gustos. La legendaria estrella del claqué Savion Glover abrió la noche junto a sus músicos de la Candy Dance Band. Le siguió una interpretación inmaculada del paso a dos de El Cisne Negro con Isaac Hernández y Misa Kuranga del Ballet de Boston. El divertido Grand Pas de Deux de Christian Spuck, bailado con mucha comicidad por Lauren Cuthbertson y Jason Reilly encantó al público por su excentricidad y Dust, de Akram Khan con James Streeter y Erina Takahashi, destacó por su profundidad. Maria Kochetkova y Esteban Hernández fueron como aire y agua fusionándose en el paso a dos de Talismán de Petipa, que no se ve muy a menudo. Kochetkova volvió más tarde, tremendamente conectada a su compañero Sebastian Kloborg, para bailar Closer de Benjamin Millepied. 

Isaac Hernández y Tamara Rojo. Foto: Santiago Barreiro

Cuando el telón se abrió para dar paso a Carmen, el hombre que estaba junto a mí me dijo orgulloso, “¡Son Isaac Hernández y Tamara Rojo!” Y así era: la fiereza del solo de ella seguida por la ternura del paso a dos hicieron de esta pieza una de las favoritas del público. También hubo una actuación de Les Thereses, un dúo acrobático que hizo que a la gente casi se le saliera el corazón. Jurgita Dronina y Aaron Robison bailaron el Grand Pas Classique y Denys Cherevychko le puso mucho carisma a un solo de Ben Van Cauwenbergh. Un extracto de Un americano en París de Christopher Wheeldon le añadió algo de canto a la velada  y algunas propuestas más contemporáneas de Sidi Larbi Cherkaoui e Itzik Galili, junto a guindas de Balanchine o Forsythe, terminaron de conformar un programa increíble. Uno sabe que ha sido un espectáculo genial cuando los bailarines se entregan juntos a un Grand Finale improvisado que concluyó con Kochetkova haciendo volteretas laterales. 

El entusiasmo del público no decayó en ningún momento durante las tres horas que duró la gala y culminó en una gran ovación con todo el auditorio en pie. Cuando Isaac y Esteban bailaron, noté que los espectadores sentían un cierto orgullo de ser parte de algo que también era suyo. Todo el mundo que estaba sentado a mi alrededor sabía quién era quién y lo qué estaba viendo en escena. Tamara Rojo lo resumió de maravilla: “Con Despertares, de repente, el ballet es para la gente. Ahora de verdad pertenece a todos.”